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Yilai Shu y Luoying Jiang: terapia génica para la sordera congénita

 El pasado mes, tuvimos el placer de entrevistar al profesor Yilai Shu, uno de los mayores referentes internacionales en terapia génica para la sordera hereditaria, y con la investigadora Luoying Jiang, miembro de su equipo.



Su grupo ha desarrollado AAV1-hOTOF, una terapia génica dirigida a mutaciones del gen OTOF, responsable de uno de los tipos más frecuentes de sordera congénita. Con este tratamiento, varios niños han recuperar audición y la capacidad para formular ciertas palabras, lo cual no podían hacer antes. 

El profesor Yilai Shu se define como physician scientist: médico e investigador. Tras formarse en la Universidad de Fudan y completar parte de su trayectoria en Harvard Medical School, hoy dirige el Centro para el Diagnóstico y Tratamiento de la Sordera Hereditaria y un laboratorio de referencia de edición génica y terapias celulares en enfermedades raras. Su especialidad clínica es la otología y neuro-otología, y su investigación se centra en terapias génicas para la sordera con base genética.


Virus como vehículos de administración

Una de las dudas más extendidas sobre la terapia génica es el uso de virus modificados como “vehículos” para introducir el gen correcto. Shu explica que, tras años de estudios en ratones y primates no humanos, no han observado efectos secundarios graves. Y los resultados en pacientes confirman este perfil de seguridad: no se han detectado toxicidades severas ni reacciones adversas limitantes.

Uno de los problemas con los que se encontraron estos investigadores a la hora de trabajar en una terapia para esta enfermedad es que el gen OTOF es demasiado grande para ser transportado por un único vector viral, no cabe. La solución: una tecnología de doble vector (dual AAV). Se fragmenta el gen y se introduce una parte en cada vector viral. Se administran en conjunto y una vez dentro de la célula, se ensamblan los fragmentos para reconstruir el gen completo y permitir que las células produzcan la proteína funcional. Este avance posibilita que estos niños tratados puedan oír.

Terapia para niños y adultos

La gran pregunta con la que nos debatimos fue “¿Influye la edad del paciente en la efectividad de la terapia?”. Sí, pero no tanto como cabría pensar. El equipo ha tratado a personas desde 1 año hasta 32 años, y la terapia ha funcionado en ambos casos. Sin embargo, el desarrollo del lenguaje tiene un periodo crítico, por lo que, incluso si un adulto recupera audición, puede no desarrollar plenamente la percepción del habla. Por eso, recomiendan administrar la terapia antes de los seis años, para aprovechar esa ventana de plasticidad cerebral.

El modo de administración de la terapia consiste en una inyección local en el oído interno, mediante una microaguja y una bomba que deposita el vector de forma muy precisa en la cóclea. Shu destaca que el oído es un órgano ideal para la terapia génica: pequeño, accesible y aislado del resto del cuerpo, lo que mejora la seguridad.


Como las células del oído interno no se dividen tras el nacimiento, el efecto podría ser muy duradero. El primer niño tratado mantiene su audición más de un año y medio después. Aunque aún están recopilando datos a largo plazo, el equipo es optimista y recuerda que en otras terapias génicas sensoriales, como las dirigidas al ojo, los efectos pueden durar muchos años.

La efectividad a largo plazo podría generar la necesidad de una posible segunda o tercera dosis las cuales están condicionadas por la generación de anticuerpos contra el virus, siendo este uno de los retos habituales en terapia génica. Pero, al tratarse de una inyección local en un órgano parcialmente aislado, el problema es menor. Los datos preliminares no muestran que los anticuerpos neutralizantes afecten significativamente la eficacia.

Aun así, la terapia génica no tiene porqué sustituir al implante coclear, pero sí ofrece ventajas potenciales: al restaurar la audición natural, puede mejorar la percepción del habla en ambientes ruidosos o la capacidad para disfrutar de la música. Según Shu, los pacientes tratados muestran un rendimiento superior en ambas funciones comparado con los implantes.


Perspectiva económica

Hoy en día, las terapias génicas tienen precios muy elevados debido a su complejidad técnica, la fabricación de vectores y las pequeñas poblaciones de pacientes. En China, tratamientos similares rondan los 67.000 dólares por dosis (58000€), y se espera que AAV1-hOTOF esté en ese rango aproximado. Además, su intención es intentar comercializarlo en otros países.

Otra de nuestras preguntas recurrentes es: ¿Bajará el precio con el tiempo? Para la Dra. Jiang, sí, pero solo si se avanza en automatización, producción a gran escala y optimización tecnológica. Aun así, insiste: hacer accesible la terapia génica exige inversión, regulación sólida y voluntad política de financiar enfermedades raras.


Proyectos a futuro

El laboratorio del profesor Shu ha creado más de diez modelos animales con distintas mutaciones asociadas a sordera, y ya han logrado restaurar la audición en varios de ellos. Su objetivo es ampliar la terapia génica a más genes —hay más de 200 genes asociados a pérdida auditiva hereditaria— y llevar nuevos candidatos a ensayo clínico.


Desde Michitech queremos agradecer al Dr. Shu y a la Dra. Jiang por su colaboración en nuestro proyecto y su predisposición a divulgar los avances científicos de forma internacional.

Podéis encontrar la entrevista entera en nuestro canal de Youtube @MichiTech: https://www.youtube.com/watch?v=fp8hhmk661Q





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