José María Frade es un gran neurocientífico español, con una carrera que simboliza la unión entre ciencia básica y aplicación clínica. Investigador en el Instituto Cajal (CSIC) y director científico de la empresa biotecnológica Tetraneuron, Frade ha dedicado su vida a entender cómo las neuronas viven, mueren y —quizás— pueden volver a regenerarse.
Desde joven, su curiosidad por comprender los procesos biológicos lo llevó a estudiar Biología en la Universidad Complutense de Madrid y más tarde a especializarse en neurobiología en el propio Instituto Cajal. Tras doctorarse, trabajó en el prestigioso Instituto Max Planck de Neurobiología (Alemania) donde publicó en Nature, una de las revistas científicas más reconocidas.
De sus investigaciones surgió un descubrimiento decisivo: el papel del factor E2F4 y la quinasa P38 en la reactivación del ciclo neuronal. Modificando experimentalmente esta molécula, su equipo consiguió impedir que las neuronas intentaran dividirse de forma errónea. Así nació una patente del CSIC y, con ella, la idea que dio origen a Tetraneuron, una spin-off dedicada al desarrollo de terapias génicas para enfermedades neurodegenetrativas.
Con el tiempo, su equipo demostró que esta versión modificada de E2F4 no solo protegía a las neuronas, sino que también mejoraba la comunicación sináptica, reducía la inflamación cerebral y favorecía la neurogénesis. En modelos animales de Alzheimer, los ratones tratados recuperaban memoria y función cognitiva, un resultado que abrió la puerta a una posible terapia para pacientes humanos.
Más allá de la biología, el doctor Frade subraya los retos económicos y éticos de la terapia génica. Explica que el tratamiento es costoso – aproximadamente unos 100.000€ la dosis - , pero defiende que su impacto social y sanitario lo justifica teniendo en cuenta el coste económico y personal que supone esta enfermedad incurable actualmente. “Mantener a un paciente con Alzheimer durante años tiene un coste social y económico tremendo; hay familias destrozadas”, afirma.
El científico también insiste en el papel crucial de la investigación básica: “Las enfermedades complejas, que son las que quedan por curar ahora mismo, necesitan abordajes complejos”. Para él, la ciencia necesita combinar libertad intelectual y visión práctica: formar investigadores capaces de ver el potencial clínico de lo que encuentran, sin renunciar al espíritu explorador que mueve la ciencia.
Hoy, su laboratorio continúa creciendo con talento multidisciplinar y se prepara para iniciar los ensayos clínicos y validar la documentación legal correspondiente con la esperanza de poder llegar a implementar el tratamiento.
Desde MichiTech creemos que es fundamental destacar el optimismo, humildad y la dedicación del Doctor Frade por tener la convicción de que lo que empieza en un descubrimiento científico puede acabar cambiando vidas a mejor. “Hay que ir por la vida con ilusión”
Podéis encontrar la entrevista completa en nuestro canal de YouTube @MichiTech-UMH: https://m.youtube.com/@MichiTech-UMH

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